sexta-feira, 29 de outubro de 2010

SOMATIZANDO EL DUELO



Néstor ya está descansando en su tierra natal. Cada uno procesará este duelo a su manera, conforme la intensidad con que lo haya sentido, y también conforme su forma de ser o sentir. Pero todos necesitamos somatizarlo, o sea, digerirlo usando un término más "gastronómico".

Es muy fuerte todo lo que uno ha visto o vivido ayer y hoy. Gracias a Canal 7, la televisión pública, pude acompañar en soledad y lejanía las imágenes de la Plaza, del salón de los Patriotas Latinoamericanos, y hoy de las calles de Buenos Aires. Y tambíén las de Río Gallegos. Y escuchar la palabra siempre lúcida de José Pablo Feinmann, o de Atilio Borón, o de Norberto Galasso. ¡Pichones de pensadores!

La primera sensación que tengo, no sé si será exagerada o no, es de que hemos asistido a un hecho histórico, muy semejante a aquel 17 de octubre de 1945. ¿Enloquecí? En aquella gesta histórica para liberar al Coronel Perón irrumpió en la vida política argentina la clase trabajadora, columna vertebral del Movimiento. Y así fue el nacimiento del peronismo.

Ayer en la Plaza, y hoy en las calles, irrumpió en el escenario político nacional la juventud. Esa juventud que se sumó al Movimiento en los 70, pero luego fue diezmada y desmovilizada. Y que durante todos estos años, inclusive dentro de la democracia, ha vivido como un verdadero letargo. Los jóvenes disociados de la política.
Así como los obreros encontraron un Líder en el 45, los jóvenes argentinos de este siglo XXI encontraron un líder: Néstor Kirchner. Eso está claro. Los jóvenes leyeron a Perón y Evita, es verdad. Y a uno le llama la atención cómo asumen el peronismo! Pero quien les devolvió la dignidad de la política como el ejercicio del bien común, fue Néstor Kirchner. Quien mandó bajar los cuadros de los dictadores, quien acabó con la impunidad de los indultos y obediencia debida. Pero especialmente quien rescató el valor del Estado, recuperó la preminencia de la política sobre la economía, y confrontó duramente con los eternos intereses de los grupos económicos de siempre, retirando al país de las garras del FMI. Nuestros pibes entendieron muy bien todas esas cosas, y se dieron cuenta que lo que estaba en juego era su propio futuro.
Y ahí está la respuesta. Habrá sido una sorpresa para muchos. Para otros, que venimos acompañando por la red el proceso de tantos jóvenes, no fue novedad el hecho, pero sí sorprendió la magnitud. Fue muy superior a lo que podíamos esperar.

¿Será que asistimos en estos dias al nacimiento del kirchnerismo? El nombre no importa, porque peronismo o kirchnerismo es lo mismo, apenas momentos históricos diferentes. Pero la continuidad está en el contenido, en las banderas, y en el proyecto.

Se viene un desafío fuerte. Un análisis simplista diría que con la fortaleza de Cristina (lo que es innegable) y con todo ese respaldo, los principales elementos están dados. Pero no es así de fácil. Cristina gobernando, va a necesitar buenos articuladores políticos para cubrir el vacío dejado por Néstor. Y articuladores fieles, por sobre todas las cosas.

Hay cuadros capaces y cuadros honestos. Pero el único reaseguro es una militancia organizada. De que logremos construirla, dependerá el éxito de esta etapa. Si no lo logramos, quedaremos librados a la buena suerte.
Que Néstor descanse en paz, que Cristina descanse este fin de semana para retomar el lunes su puesto como Presidenta Coraje, y que nosotros no descansemos hasta que logremos un mínimo de organización. En la riqueza de la diversidad. Y en la fuerza del conjunto. Y en la generosidad de la entrega.

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