terça-feira, 22 de junho de 2010

¿UNIDAD PARA QUÉ, Dr. CAFIERO?







Quería hoy continuar el análisis del campo popular refiriéndome a los sectores de izquierda y sus posturas políticas. Pero el artículo escrito por Cafiero sobre la unidad del peronismo publicado en Página 12 me cambia el panorama, para seguir raciocinando sobre ese fenómeno, columna vertebral del campo nacional y popular que responde al nombre de “peronismo”. Es bueno aclarar que si es columna vertebral, no lo agota en su totalidad. Es importante no confundir los tantos.
En primer lugar, respeto a Cafiero como una figura emblemática dentro del movimiento peronista. Pero personalmente prescindo de todos sus argumentos “en prol de la unidad” basados en consideraciones estratégicas o electorales. Es un lenguaje de cúpulas o de conveniencias, pero no interesa ahora. Cuando hay honestidad, hay sinceridad. Llamemos a las cosas por su nombre, sin artilugios ni falsedades. Si como cristiano no tengo en común con Bergoglio ni lo blanco del ojo, me pasa lo mismo como peronista con Menem, Duhalde y Cía. Buscar una “unidad por conveniencia” para llegar al poder o mantenerse en él, no sirve para un carajo. Al menos, si uno es honesto y se siente integrante de ese colectivo llamado “pueblo”, teniendo como objetivo final su felicidad o bienestar. Esa bolsa de gatos movidos cada cual por sus intereses personales, NO SIRVE PARA NADA.
Curiosamente, el mismo Cafiero dice lo mismo en su artículo, citando al General:

“Juan Perón decía que la unidad del justicialismo sólo se podía lograr gracias a una concepción común acerca de la validez de la doctrina, y no resolviendo en elecciones limpias quién tiene más votos: “la unidad de concepción es el origen de la unidad de acción”. El único fundamento de la unidad políticamente efectivo y moralmente justificable es la afirmación de ideales compartidos. Esta es la solución para resolver a la vez las dos crisis crónicas del peronismo: la de unidad y la de identidad ”


Ideales compartidos, Dr. Cafiero, palabras exactas para expresar la “concepción común acerca de la validez de la doctrina” de la que hablaba el General. Pero reconozcamos que para haber “ideales compartidos” debe haber previamente IDEALES. Y la imagen de “viejo político” que todas esas viudas alegres del menemato comparten, de “ideales”, ni idea.
¿Qué hay del otro lado? ¿Qué es lo que lleva a tantos jóvenes a definir una postura? ¿Qué es lo que hace que muchos “viejos militantes” que ya no nos sentíamos más peronistas, sintamos de nuevo el cosquilleo de quien se siente integrando un ejército?
Son políticas de Estado que responden a los ideales de toda la vida, y a través de esas políticas –y no palabras- uno vislumbra un proyecto de país, que es exactamente aquel de los derechos de la ancianidad, de la niñez, de los trabajadores. Puede haber –y sin duda lo hay- en aquellos políticos que apoyan al Gobierno las mismas características de aquellos viejos políticos, al final, no existen cosas puras 100%. Pero nos estamos moviendo por hechos concretos, y sumamente importantes para que las cosas cambien.

Cafiero en su artículo niega la bipolaridad, argumentando la Tercera Posición. Pero ese tripartito ideológico entre capitalismo y comunismo hoy está totalmente superado. En ese sentido, la Tercera Posición es algo del pasado. La realidad argentina siempre fue bipolar. El “pro” y el “contra” que no admite términos medios. En el 45, los comunas salieron con la oligarquía, de la mano del imperialismo. Hoy día, Pino anda de la mano con la Carrió, fieles servidores del imperio mediático de Clarinete.

Quien hoy piense que todo pasa por acuerdo de cúpulas, se engaña redondamente. Pueden causar daño porque siempre hay incautos, ingenuos y despechados. Pero si hay una fuerza popular que tenga los ojos abiertos, estoy seguro que no pasarán! Ni los Duhalde ni los Macri, mucho menos los Cobos o las Carrió.

Dr. Cafiero: las cartas están echadas. El proceso no pasa por arriba, y sí por abajo. Por eso este humilde militante que ni siquiera está en el país se da el lujo de conversar con Ud., de argumentar, de comentar. Magistralmente habló Ud. de “vacío doctrinario”. Palabras que después del menemato, ni precisan ser explicadas. Pero permítame decirle que hoy la “doctrina peronista” está más fuerte y más pura que nunca, el peronismo de esta muchachada no es igual al nuestro de los 70, o al suyo de los 40/50. Tiene el avance propio de la dinámica de la historia. No es que sea distinto, pero tiene una identidad mucho más explícita. El objetivo de una Patria Justa, Libre y Soberana está más vigente que nunca.

Apenas son fotos diferentes de un mismo proceso de justicia, libertad y dignidad. En el 45, fue la Plaza de los cabecitas negros lavando sus patas en la fuente. En el 2010, fue la Plaza de los Pueblos Originarios, acompañados por las Madres. En ambos, el Pueblo de un lado, sus élites por otro. Y me pone orgulloso que un viejo peronista como Ud. siga estando en el campo popular.



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